lunes, 14 de enero de 2013

Es un buen día para amanecer...


Es un buen día amanecer pegaditos y te beso por eso hago camino con mis besos buscando tus pechos y en ellos nacer de nuevo los beso suavemente rodeando toda la aureola y besando tus pezones nazco en tu cuerpo….Acaricias mi pelo mientras te beso y me aprietas contra ti. Te incorporas, te sacas la musculosa la dejas a un lado y me dices “hazme el amor” entonces nos besamos la piel, los labios, tus pechos, mi espalda luego la tuya, los lunares, todo es amor, nos detenemos para mirarnos y volver a besarnos, nos escurrimos por la piel y somos tan de carne y hueso que nos devoramos a besos, te beso las piernas y tu besas las mías, estamos cerca de nuestros sexos y sólo nos guía el instinto de besarnos para encontrarnos con las emociones de tenernos juntos enamorados y la piel nos arde a todo instante hasta que nuestras bocas comienzan a vivir del verbo “devorar” todos sus tiempos, nos conjugamos en saliva y lengua. Primero siento como tu boca se abre para recibir entero mi cuerpo y sellas con los labios presionando deliciosamente mi carne, mi sexo. Con mis manos tomo tus labios ardientes y húmedos para separar y dejar a mi lengua en tus adentros delirando onduladamente, sólo nos apartamos para tomar aire porque estamos ahogados en el placer de gozarnos y nuestros temblores suceden uno tras otro, deliciosos, siento como tus labios coronan apretadamente mi glande para devorar nuevamente mi sexo y tu saliva me lubrica bien, dilatando más el momento. Por mi parte la lengua ha recorrido todo tu sexo y ha hecho del clítoris carne de su carne inflamado de placer y devorando toda humedad. Estamos desesperados, los espasmos se suceden tanto en ti como en mí, nos deseamos así de fuerte y así de intenso, seguimos devorándonos. Te separas de mí y girando tu cuerpo aún con tus labios húmedos me dices mirando fijamente “hazme el amor Marcelo” rápidamente nos giramos, encima de ti vuelvo mi mirada a tus ojos mientras entro con todo el amor ardiendo en pasión, sólo se escucha el golpe de nuestros cuerpos. Nos besamos y nos complementamos, tu carne y mi carne. De mi voz sólo escucharás “te amo” seguimos hechos uno y nuestros delirios y orgasmos nos hacen sudar y besarnos con la misma ansiedad, nos aceleramos y apretamos intensamente nos abrazamos, besamos, acariciamos, me miras y el mundo se compone solamente de ti y de mí, somos un nosotros